Actualidad · 26 may 2026, 11:11 p. m.

Con programa nacional, buscan mejorar la atención de una de las principales causas de muerte en el país

Comenzará como prueba piloto en cuatro hospitales nacionales, con un protocolo unificado y herramientas digitales para reducir los tiempos de atención del ACV y mejorar el acceso...

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Ante un auditorio colmado de especialistas en manejo del ataque cerebrovascular (ACV) y funcionarios de salud de la región, el Gobierno anunció hace instantes la puesta en marcha de un programa nacional que ordene la atención de una enfermedad que depende, como pocas, de los minutos que pasan entre la aparición de los síntomas y el inicio del tratamiento.

La prueba piloto, según se anticipó durante la apertura del VII Encuentro Ministerial de América Latina de la Alianza Mundial contra el ACV, se implementará en cuatro hospitales nacionales dentro de una red que se irá ampliando. Contará con un protocolo de intervención unificado desde el llamado inicial del paciente y el uso de una aplicación para acortar los tiempos actuales de atención, diagnóstico y administración de las terapias recomendadas.

“El ACV es la segunda causa de muerte en la población adulta y esto demanda medidas concretas”, dijo el ministro de Salud, Mario Lugones, al hacer el anuncio en la primera jornada de este encuentro regional. Estimó en “más de 50.000” la cantidad de casos por año en el país, con la mayoría —al menos ocho de cada 10— en mayores de 75 años: solo entre los afiliados del PAMI, la cartera proyecta unos 25.000 ACV anuales.

Durante la sesión inaugural del evento, realizado en un hotel del barrio de Retiro, Lugones dio a conocer los primeros detalles de cómo funcionará este primer plan nacional, en el que aún se sigue trabajando. La prueba inicial será, en red, en los hospitales nacionales Posadas (Morón), El Cruce (Florencio Varela), Cuenca Alta (Cañuelas) y del Bicentenario (Esteban Echeverría).

El objetivo es, además, unificar criterios de atención e implementar de manera universal un código de emergencia específico para reducir el tiempo desde el llamado a emergencias hasta la intervención de un equipo especializado en ACV. Esto, según se informó, incluye la apertura de unidades de ACV con el entrenamiento de los profesionales asignados o la organización territorial de acuerdo con la disponibilidad de tomógrafos para el diagnóstico. De esas imágenes depende la definición de si se trata de un ataque isquémico o hemorrágico, según cómo se produzca.

El más prevalente en el país es el que ocurre cuando un coágulo o el desprendimiento de una placa aterosclerótica obstruye una arteria del cerebro e interrumpe la irrigación. El hemorrágico, en cambio, sucede cuando la pared de una arteria cerebral se rompe. El tiempo de respuesta del sistema de salud es tan importante que se mide en segundos y minutos. Durante el encuentro, profesionales explicaron que por cada minuto que se demora la atención, el cerebro pierde unos 2 millones de neuronas, lo que equivaldría a una disminución acumulada de entre tres y seis años de envejecimiento.

“Estamos poniendo en marcha una red de hospitales nacionales para la atención del ACV, con protocolos unificados, coordinación en tiempo real y criterios comunes para la atención, derivación, tratamiento y rehabilitación de pacientes en todo el país”, anunció Lugones.

El programa, según continuó, incorpora el código ACV para agilizar la emergencia, crea centros coordinadores regionales e integra hospitales y servicios de atención prehospitalaria. “Establece un sistema digital para reducir los tiempos de atención y ampliar el acceso a tratamientos que pueden salvar vidas y evitar incapacidades severas —agregó el funcionario—. Venimos trabajando desde hace tiempo en esto. Es la segunda causa de muerte en la población adulta, en la Argentina y el mundo. Esto requiere acciones concretas y una hoja de ruta clara.”

Ecos del anuncio

El anuncio fue bien recibido entre los profesionales que participan del encuentro, que concluirá mañana. Pedro Lylyk, director general del Equipo de Neurocirugía Endovascular y Radiología Intervencionista (Eneri) y de la Clínica La Sagrada Familia, señaló que “se sigue llegando tarde al tratamiento” e insistió en que cada país “necesita un sistema” con características propias que optimice la respuesta. “Pero lo más importante es sostenerlo”, dijo el profesional, referente en el manejo del ACV, al destacar la iniciativa oficial. “Hay que organizarnos y comenzar la rehabilitación [del paciente] lo más rápido posible”, agregó. La clínica está trabajando con el PAMI en la atención del ACV de los afiliados.

Federico Giner, coordinador de la Red de TeleACV y Teleneurología de Urgencia de la provincia de Mendoza, lo consideró “un gran paso hacia adelante”. El neurólogo del Hospital Lagomaggiore explicó ante la consulta que, al momento, lo que hay son iniciativas provinciales. “Los detalles del plan nacional aún no los tenemos, pero el Ministerio de Salud nacional tenga al ACV en agenda ya es mucho. Es un cambio importante”, señaló.

Adolfo Savia, presidente del Consejo de Emergencias de la Sociedad Argentina de Medicina, indicó que “es la primera vez que un ministro de Salud nacional anuncia ante un auditorio de especialistas en el manejo de esta enfermedad que hay un plan para hacer de la atención del ACV una política de estado que impacte en el tratamiento y la prevención”. Especialista en emergentología y terapia intensiva, el médico agregó que, ahora, queda por conocer cómo será la fase técnica de implementación. “Esperamos que sea positiva”, dijo.

Desde la cartera nacional ampliaron a LA NACION que el programa se aplica inicialmente a los hospitales nacionales con capacidad de diagnóstico y tratamiento del ataque cerebral. “Las provincias pueden adherir y los privados pueden acceder a la red [de atención especializada] mediante un convenio”, sumaron. Los centros que se sumen los certificará el programa del ministerio.

Uno de los problemas que los profesionales más recalcaron fue, justamente, la necesidad de coordinación y organización de la respuesta rápida, ya desde que un operador de una central telefónica recibe el llamado de ayuda porque, de pronto, una persona quiere decir una palabra y dice otra, siente adormecimiento en la cara, brazo o pierna (en general de un lado), está confundida o no puede mantener el equilibrio o moverse como siempre.

“Ante una sospecha, ya el servicio de emergencias prehospitalario tiene que aplicar un protocolo que permite el reconocimiento, la estabilización inicial y el traslado del paciente a un centro preparado para el manejo del ACV (que cuente con protocolos, personal entrenado, tomógrafo, medicación –trombolíticos– y posibilidad de intervenir quirúrgicamente de ser necesario), que no siempre es el más cercano”, detalló Savia.

En lo que se refiere a los tiempos de espera, precisó que una red de respuesta es eficiente cuando la demora entre el llamado a un número de emergencia local hasta el arribo de la ambulancia no es más de 8 minutos. En el lugar, la revisión toma unos 15 minutos, incluida el aviso para activar la atención hospitalaria, y otros 15-20 minutos el traslado al centro definido donde un equipo espera al paciente. “Ese paso de preactivación del servicio hospitalario impacta, y mucho, en las secuelas y la supervivencia de los pacientes”, agregó el emergentólogo.

La organización de la atención del ACV en el país es desigual y sin información epidemiológica que permita organizarla mejor, incluida la distribución de los tomógrafos –y si están o no funcionando– o la disponibilidad de recursos terapéuticos (medicamentos e intevenciones) con equipos que puedan administrarlos sin restricciones de días u horarios. El país cuenta con 16 centros públicos y privados certificados en la atención del ACV por la Organización Mundial del ACV y la Sociedad Iberoamericana de Efermedades Cerebrovasculares. Están en la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Mar del Plata y Rosario.

El programa nacional prevé que los cuatro hospitales nacionales en los que se empezará a implementar funcionen como centros regionales, según explicó Susana Azurmendi, subsecretaría de Vigilancia Epidemiológica, Información y Estadísticas de Salud. Luego de Lugones, la funcionaria ahondó en más detalles. “Estos centros de ACV regionales también van a estar integrados con cada una de las redes jurisdiccionales”, mencionó.

Eso irá junto con un registro nacional de ACV, un protocolo con criterios mínimos de atención de acuerdo con lineamientos internacionales para el manejo de la emergencia y el uso de una app dentro de la red de centros con geolocalización de los pacientes, georrefenciación del centro más cercano de acuerdo con la evaluación clínica inicial y durante el traslado para acelerarlo, y notificación en tiempo real al centro que lo recibirá con toda la información disponible del paciente. “La intención con este programa es la articulación entre provincias, coberturas y, también, entre lo público y lo privado”, dijo Azurmendi.

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