Actualidad · 5 jun 2026, 8:00 a. m.

Cómo sigue el plan para restaurar la “joya arquitectónica” del Botánico

La obra de la casona demandará diez meses y se orienta en recuperar un símbolo asociado a Carlos Thays; LA NACION recorrió el predio en plena reforma

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Lejos del bullicio, las bocinas, los peatones ajetreados; el movimiento propio de Buenos Aires en plena hora pico, y perdida en medio de la paleta gris que domina esa zona porteña se impone una casona de 145 años, de origen inglés y ladrillos rojizos, que acapara miradas. Entre andamios, mapas del predio y carteles institucionales que anuncian su restauración, esta “joya arquitectónica” ubicada en el corazón del Jardín Botánico consigue sortear el cúmulo de obstáculos visuales e invita -especialmente a quien logre abstraerse del ruido constante- a descubrirla y entender su valor histórico.

El proyecto es parte de un plan integral impulsado por el gobierno porteño que busca recuperar uno de los lugares más representativos del paisaje urbano y a su vez adaptarlo a las necesidades de una metrópoli moderna, con el fin de que más locales y visitantes puedan disfrutarlo.

“Este increíble espacio verde es considerado uno de los mejores jardines del mundo y es una obligación para nosotros preservarlo. En los últimos meses, restauramos las esculturas invaluables que hay entre los senderos. La casona es otro lujo arquitectónico e histórico, y es un honor hacernos cargo de su recuperación”, dijo el ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi, al presentar la iniciativa, que llevará un total de diez meses de duración y se enmarca dentro de las políticas activas que promueven en este momento para conservar el patrimonio.

Avances de la obra, curiosidades y algunas perlitas

Minutos después de atravesar la entrada principal del Jardín Botánico y bordear el cantero en el que da la bienvenida L’Aquaiolo o El Aguatero, la icónica estatua-fuente en bronce del escultor Vicenzo Gemito que originalmente estaba en Plaza San Martín, los más de cien años de este edificio emergen en más de un detalle.

Las tareas comenzaron hace ya algunas semanas y se multiplican en los distintos sectores que componen el predio, que excede la casona, aunque inevitablemente los ojos siempre remiten a ella, por su fachada envolvente y continua, su color distinguido y sus breves torreones de cuatro esquinas que le dan ese aspecto de castillo inglés tan peculiar.

Durante la recorrida con LA NACION, Juan Vacas, subsecretario de Paisaje Urbano, explica en detalle que la obra prevé la restauración integral del interior y exterior del lugar, con intervenciones en la planta baja, en la planta alta y la azotea.

“La idea es conservar la estructura original, es decir, que la distribución va a quedar igual, pero lo que se modifica un poco es la funcionalidad”, señala y, enseguida, agrega: “En la planta baja lo único que se incorpora es un café, de concesión privada, pero la planta alta sí cambiará bastante, y se instalará un ascensor que permitirá conectar los pisos entre sí para garantizar las condiciones de accesibilidad que buscamos”.

En ese sentido, al referirse a los usos actuales y futuros de la casona, Vacas enumera: se hará una reorganización de las funciones internas para mejorarla, se incorporará nuevo mobiliario en el primer piso, se adecuarán los sanitarios y se renovará la iluminación. Además, se contempla crear espacios comunes, es decir, que ya no será un lugar “tan administrativo como antes”, para ampliar las posibilidades de encuentro y permanencia dentro del espacio verde.

Por esa misma razón, el primer piso concentrará una gran sala para realizar actividades con el público. “Va a haber una gran biblioteca, porque el Botánico tiene una muy grande, y se colocarán en la pared planos originales de [Carlos] Thays, que en realidad son dibujos en acuarela que estaban guardados y ahora van a ser exhibidos. Aparte de eso, sobre un costado, habrá también un herbario, con la colección del jardín. En la parte contigua se va a trasladar la oficina del director, que será la única parte privada de esta área”, señala Vacas al visitar uno por uno los espacios sobre los que decenas de personas trabajan a diario para concretar la reforma.

Entre las tareas generales previstas -menciona el especialista- se destacan la protección de las fachadas de ladrillo, la recuperación de la histórica escalera en caracol y la restauración de las carpinterías originales de puertas y ventanas, con tareas de limpieza, sellado de juntas, reemplazo de piezas dañadas, tratamiento de desinfección de la madera, reposición de herrajes y recambio de vidrios.

Una técnica en desuso y otra importada de Europa

La emblemática casona, donde popularmente se piensa que vivió el paisajista francés Carlos Thays (1849-1934) junto a su familia, aunque no hay registros oficiales que lo confirmen, fue declarada Monumento Nacional en 1996 por su valor cultural y natural, razón por la cual cada decisión referida a la restauración es minuciosamente cuidada y supervisada por expertos para evitar dar pasos en falso.

Esto explica a grandes rasgos las pruebas de los distintos tonos de color verde que se observan en las puertas y postigones de la entrada y la presencia del graneado, una técnica decorativa, muy artesanal y antigua, utilizada para imitar el aspecto de maderas finas y costosas, como el nogal, sobre estructuras de madera común, presente también en otros edificios porteños, como el Congreso o el Salón de Actos del Colegio Nacional Buenos Aires.

“El concepto de conservación es algo bastante moderno, más que nada de los años 50´ en adelante. Entonces, cuando uno interviene las carpinterías, tiene que entender que son unidades funcionales, es decir, tienen que seguir funcionando, y muchas de ellas tuvieron distintas intervenciones, con técnicas que se perdieron ya, pero que se usaban para darle una unidad visual a partir de maderas que eran o más económicas o de obra”, profundiza Christian Untoiglich, asesor y coordinador de las tareas de restauración en madera de la casona.

En términos estéticos, otro de los aspectos centrales de este plan se orienta en proteger la fachada y el ladrillo como protagonista indiscutido de su construcción. En diálogo con LA NACION, Amelia Agüero, inspectora a cargo de la obra, subraya que las tareas se vinculan especialmente con la reconstrucción de las cornisas y las impermeabilizaciones. Todo apunta a sanear este histórico edificio.

Respecto de la conservación que requiere el material, por su estructura y su color rojizo, la experta destaca el buen estado en que encontraron la casona desde el inicio, más allá de la limpieza que le hicieron con una hidrolavadora, y revela una de los secretos que incorporaron recientemente, importado de Europa: la técnica del nano silo, que sirve para consolidar el ladrillo y darle una vida útil mucho más grande. “Se vio muy bien el material y se aplicó el producto, que se usa mucho en Europa ahora, en algunos sectores, para reponer partes que estaban degradadas”, comenta Agüero, y refuerza: “Es algo que se usó muy pocas veces en la Argentina y lo estamos haciendo en este edificio. Se hizo la prueba y ya fue aprobada por la Comisión Nacional de Monumentos”.

Testigos clave del patrimonio

La intervención sobre el edificio se inscribe, además, en una política sostenida de preservación del patrimonio cultural que la Ciudad desarrolla desde el inicio de la gestión actual. Durante 2025 y como parte del proyecto, explican durante la recorrida, especialistas del taller Monumentos y Obras de Arte (MOA) llevaron adelante la restauración de veinte esculturas emplazadas en el espacio verde.

Entre las obras que fueron intervenidas, aparecen: los bustos del General José de San Martín y Perito Moreno, la Plegaria a la india tehuelche, L’Acquaiolo, La Soberanía, La Flora, la Amazona, Despertar de la Naturaleza, el Cisne, la Flor Indígena, La Tempestad, La Pastoral, Plegaria, Pureza y Sagunto, respectivamente.

En función de las características y condiciones de cada pieza, los restauradores hicieron tareas de limpieza especializada, consolidación de materiales, reposición de elementos faltantes, reintegración de los colores y aplicaron distintos tratamientos para garantizar su conservación.

Mixer FM

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