Actualidad · 3 jun 2026, 8:56 p. m.

Reencorchan vinos de hace 130 años valuados en US$5 millones y ocultos por colaboradores nazis

Fueron abandonadas al final de la Segunda Guerra Mundial cuando los colaboradores del Tercer Reich escaparon a Austria

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El descubrimiento de una cava subterránea debajo de la capilla de un castillo de la República Checa planteó una pregunta: ¿cuál sería el estado de conservación de estos vinos del siglo XIX que permanecieron décadas escondidos bajo tierra? Ahora, la respuesta que dan los expertos es sorprendente: están “en condiciones perfectas”. En otras palabras, se pueden beber.

Los 136 vinos —dentro de las que se cuentan 8 botellas de Château d’Yquem de cosechas que van de 1892 a 1896, un jerez Pedro Ximénez de 1899, un oporto de 1892 y un coñac sin edad consignada— estaban ocultos debajo de las tablas del suelo de una capilla dentro del castillo de Becov nad Teplou, y se cree que fueron escondidos por la familia propietaria (de apellido Beaufort-Spontin) cuando debió abandonar el país al final de la Segunda Guerra Mundial, tras ser acusados de ser “colaboradores nazis”.

El Instituto Nacional del Patrimonio Checo ha estimado el valor de toda la colección US$5 millones.

“Los Beaufort-Spontin compraron el castillo de Bečov en 1813 y el hogar ancestral pasó de generación en generación, con la familia establecida en los rangos más altos de la nobleza austrohúngara, hasta que Bečov fue confiscado por los comunistas al final de la Segunda Guerra Mundial y convertido en una escuela, antes de convertirse finalmente en la sede de un instituto histórico local”, relató la publicación especializada en bebidas The Drinks Business.

Las botellas escondidas por los Beaufort-Spontin permanecieron bajo el suelo de la capilla del castillo, donde se encuentra el santuario de San Mauro (donde se hallaba el relicario de San Mauro, que supuestamente contiene los huesos de San Juan Bautista), hasta que fueron descubiertas en 1985 por policía secreta comunista.

Entonces, el contenido del santuario fue trasladado a Praga para su restauración, pero las botellas permanecieron donde estaban y fueron olvidadas. La cava fue redescubierta hace 10 años durante un inventario, lo que dio lugar al estudio de las botellas.

Estudio y reencorche

The Drinks Business dio a conocer las declaraciones de Toni El Khawand, enólogo jefe de la bodega Château d’Yquem, que estuvo detrás de la evaluación y “restauración” de los vinos. “La colección se benefició de muy buenas condiciones de conservación en esta antigua capilla. Creo que muy húmeda y muy fría, con paredes gruesas, y además bajo tierra, por lo que preservó la humedad y la temperatura de una manera muy constante”, comentó .

“Probamos una cantidad muy pequeña para asegurarnos de que, aromáticamente y en términos de equilibrio en el paladar y percepción general, el vino correspondiera a un Château d’Yquem de esa edad”, agregó El Khawand, que llevó adelante un proceso de reencorche y colocación de cápsulas nuevas.

¿Para qué se reencorcha un vino? “El objetivo de reencorchar una botella es garantizar su guarda. Con los corchos que colocamos podemos garantizar 30 años más de guarda”, comentó Ignacio Pasman gerente de marketing y 5ta generacion de Bodegas López, que lleva adelante clínicas de reencorche gratuitas para quienes poseen vinos antiguos de la bodega.

El procedimiento de reencorche comienza con una evaluación visual de la cápsula y del tapón, para verificar que no haya filtración, explicó Pasman. Luego de extraer el corcho se hace una prueba técnica del vino. Si se encuentra en buen estado se completa el faltante de líquido de la botella (en el caso de López, con vino proveniente de botellas de la misma marca y añada provenientes de la cava de la bodega). Finalmente, se coloca un nuevo tapón, una nueva cápsula y una contraetiqueta que certifica la calidad y la trazabilidad del vino reencorchado.

Volviendo a la República checa, de las ocho botellas de Château d’Yquem, cinco sobrevivieron al proceso. Château d’Yquem se encuentra en Sauternes, Burdeos (Francia), y es una de las casa productoras de vino dulce más reputadas del mundo.

“El vino nos impresionó por su frescura en el paladar. Es muy, muy fresco, con una frescura casi ácida”, describió El Khawand.

Mixer FM

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